Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 


Lo primero, felicitar a todo el equipo, al final quedamos segundos detrás de Studio 54 y por delante de Isla Baja Trail.  Especialmente a David Lutzardo 3º en el pódium de la general sólo superado por Tom Owens y Raúl Cámara; Tini García haciendo su mejor marca por debajo de las cinco horas y como no a José Andrés Martín 1º en juniors.

Y empiezo con mi crónica ya que nadie más se anima:
Ha sido un año 2013 bastante complicado, me lesioné preparando la Transvulcania que aunque no me impidió participar sí que lo hice algo mermado. Una fascitis apareció y ante eso nada se puede hacer, masajes, hielo, bajada de kms. y correr con dolor, no hay otra, sólo el tiempo lo cura todo.
En verano descanso total y el uno de Septiembre de vuelta a los entrenamientos. Las primeras semanas fatal, he cogido unos kilillos, fatal de forma..., pero poco a poco la rutina va devolviendo de nuevo las buenas sensaciones aunque también vuelve a aparecer la fascitis, bueno, en realidad no se ha terminado de ir en ningún momento. Hielo, masajes, bajar de nuevo el kilometraje..., estas cosas te van tocando la moral, no poder entrenar a gusto, no disfrutar en el monte, las bajadas son una tortura. Uno es cabezón y no me da la gana parar por completo.
Con  Jose Carlos del Anaga Trail llegando a meta.
Participo en la Vulcan Race y por lo menos logro completarla dignamente, aunque en la bajada lo paso mal, las partes técnicas me hacen sufrir una barbaridad. También participo en Media del Tanque. A estas alturas parece que la fascitis va aflojando y ya puedo entrenar con más continuidad, lo mejor en el Tanque fue la sensación al día siguiente de notar que el pie no me molestaba, eso me dio más alegría que cualquier otra cosa y también la confianza para poder preparar la K42 Anaga que hasta hace unos días no tenía. Tanto fue así que entré en las inscripciones por los pelos.
Fiel a mi estilo, me preparé un plan de unas semanas y a darlo todo para plantar cara a la subida a Chinamada. Ya sin dolores en la planta del pie, la fecha se va acercando y me encuentro muy bien, sin entrenamientos largos por miedo a que reapareciera la fascitis, lo más largo que hice fueron dos entrenamientos de tres horas y media, osea, con fuelle para llegar hasta La Punta y de ahí para arriba a sufrir.
Con el  Salva Luis compartí todo el recorrido hasta La Punta.

Me presento en la salida con unas sensaciones muy buenas, la fascitis está ya prácticamente olvidada así que salgo con mucha confianza. Salgo en medio del pelotón y pongo velocidad de paseo, los primeros desaparecen en el primer giro y dejo que vayan pasando los kilómetros. Primer avituallamiento, un trocito de plátano y seguimos, no fuerzo nada, en los repechos duros a caminar y en cuanto se suaviza a trotar. Segundo avituallamiento, algo de fruta, agua y seguimos. Pista hasta el monumento a los Donantes y empieza la bajada hasta el barranco de La Goleta, me dejo ir e incluso disfruto, hacía muchísimo tiempo que en una bajada no sufría dolores en la planta del pie. También estoy estrenando los Xodus, pedazo de descubrimiento, ya sé que no debería pero ante las lluvias previas pensaba que iba a haber barro y decidí no usar los Trabuco que andaban ya un poco justos de agarre
Se acaba la bajada y empezamos a subir por La Goleta, aprovecho para comer algo y beber, las fuerzas siguen intactas y llego a la pista y a correr de nuevo, aquí el año pasado me iba arrastrando y sin embargo ese año voy con muchas ganas y muy cómodo.
Avituallamiento y empieza la larga bajada hasta La Punta, llego abajo sobre las tres horas y quince minutos de carrera, prácticamente el tiempo de mis entrenamientos más largos. Me lo tomo con calma, como algo, me hidrato, el agua ya era un poco escasa en ese momento, esperaba que la organización pudiera traer más botellones porque si no los que vinieran detrás lo iban a pasar muy mal. Es aquí donde cometo un gran error, me tomo un antiinflamatorio para prevenir el dolor en la planta del pie y acto seguido media lata de una bebida energética. Salimos del avituallamiento, pasamos la alfombrilla de control y al barranco, lo cruzamos y empieza la subida. Aquí ya noto que algo no va bien, se me empieza a revolver el estómago y noto unos escalofríos, ¿será la subida? ¿el calor que empieza a apretar? ¿el famoso muro? Lo empiezo a pasar mal, camino demasiado y el cuerpo no va, aumentan los escalofríos y entro en pánico. Emilio, ni se te ocurra darte la vuelta, este año la acabas... piensa, piensa...
En un recodo del sendero hay sombra y una piedra para sentarse. Me doy cinco minutos, me refresco la cabeza sentado, empiezan a pasar corredores, viendo las caritas no soy el único que va mal. Parece que se me va pasando la sensación de revuelto en el estómago y los escalofríos. Miro el reloj y ya están los cinco minutos, salgo de nuevo y parece que el remedio ha funcionado. Sigo refrescándome la cabeza con agua de vez en cuando y empiezo de nuevo a pasar gente, alguno va muy mal. Por el camino veo algún vómito y pienso en lo que he visto otros años en esta subida, gente mareada, tumbados...
Ya cerca de Chinamada, me encuentro con un corredor que va fatal, vomitando y que no puede seguir. Samuel Glez. que está participando en esta ocasión tranquilito, hace un cambio de ritmo y va a buscar a las asistencias que están más arriba. Luego me enteraría que un corredor que venía por detrás, David García, médico para más seña, se encontró con este panorama y que después de atenderlo junto con una enfermera del público, cogerle una vía, suero y recuperación del corredor, tendría que abandonar. Después de cuarenta y cinco minutos de parada para auxiliar a un compañero el cuerpo ya no le dejó continuar. Todo un ejemplo de solidaridad el amigo David.
En el avituallamiento de Chinamada, relleno los líquidos y me siento dos minutos a la sombra. Justo en ese momento se cae toda la mesa de avituallamiento, barritas, fruta, vasos, todo por el suelo. La gente reacciona rápido y en nada tenían todo solucionado. 
Salgo caminando por el asfalto y pienso que ya he hecho la peor parte de la subida. Aprieto el paso pero enseguida se empiezan a contracturar los abductores y tengo que aflojar. ¿Pero esto que es? Bebo para recuperar sales por el miedo a que se me acalambren y poco a poco van pasando los kilómetros. Los abductores se van descontracturando y puedo correr y aumentar el ritmo. 
Ultimo avituallamiento en Cruz del Carmen y empieza la bajada a La Laguna, voy muy cómodo y hablando con los compañeros. Empieza el asfalto y la última subida del día, me suena el móvil y hablando me entra flato, jaja... qué desastre. 
Y como no, la llegada a meta es espectacular, con un montón de público, oigo que el speaker dice mi nombre, he tardado casi seis horas y media pero la sonrisa me llega de oreja a oreja. He podido desquitarme de mi abandono del año anterior, el único en mi currículum trail. Lo mejor de todo, termino sin ninguna molestia y doy por terminada mi lesión de fascitis. Qué raro se me hace que al día siguiente no tenga ningún dolor en la planta del pie. Increíble pero cierto, ya estoy pensando en cuál será la siguiente... VUELVO A DISFRUTAR!!!
E.P.

Galerías:

Enlaces a la entrada en Blogger

You have no rights to post comments