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Es la primera vez en mucho tiempo que me apetece de nuevo contar una batallita. La falta de motivación, las lesiones y demás han tenido la culpa, no es que lo halla superado todavía pero parece que me voy acostumbrando, será cuestión de vivir con ello y disfrutar.
Un mes antes de la Transvulcania me apareció una tendinitis que aún sigue ahí, no me impidió estar en la cita en La Palma, por lo menos pude acabarla. Luego a vivir de las rentas para participar en el Asomadero Trail que también acabé. A partir de ahí, se acabó el correr, los tobillos y la tendinitis aconsejaban descanso y así fue, tres semanas sin correr ni para cruzar la calle. El gusanillo lo mataba intentando mejorar la técnica con los patines y así sudaba un poco. A primeros de Julio empecé a nadar en la piscina para hacer algo y volví a correr una vez a la semana, dos horitas o tres de monte los sábados para no perder la costumbre.
Así hasta el sábado que tocaba la Infinity en el Puerto de la Cruz, sería un buen test para ver como andaba la máquina después de tanto perreo. Una pruebita corta pero intensa.
¿Dónde está Wally?
La idea era salir rápido para no coger demasiado tapón en los primeros obstáculos, lo malo era que todos tenían más o menos la misma idea. Hala!!! Como tiros en dirección al barranco. Tremenda polvasera en los primeros metros, empujones, codazos, alguna caída... El corazón en la boca desde el minuto uno, poco a poco voy recuperando puestos en la primera vuelta y llego a la zona de obstáculos bien situado pero con las pulsaciones por las nubes.
Contenedores, andamios, ruedas, bobinas de cables, alambradas, fosas de barro, tuberías y primera vuelta solucionada. Empieza la segunda vuelta, un poco más larga ya que hay que ir hasta la explanada del muelle y a la vuelta a nadar unos cien metros con toda la ropa y el calzado puestos. Se me hizo muy largo, en cuanto hice pie a intentar correr de nuevo por la arena de la playa.
Curiosamente, aquí me empecé a sentir mejor, pude recuperar algo y disfrutar de la segunda vuelta. Bueno, disfrutar, lo que se dice disfrutar..., pues no, jaja..., pero bueno, las sensaciones eran otras. Al salir de la playa un chico en bici me canta el puesto 93. Chachooooo!! que aquí venimos a acabar y ahora ya me han metido en la cabeza acabar entre los 100 primeros.
Menos mal que iba de negro...
Las piernas me piden tirar más rápido pero la cabeza me dice que guarde que viene la segunda vuelta a los obstáculos. Nada más llegar a la zona chunga veo que todavía están los de la primera vuelta en faena y haciendo cola.
Tranquilo, me voy para arriba a la zona del Hotel Diamante esperando que cuando vuelva la cosa se halla aliviado y así es, cuando empiezo a arrastrarme ya no veo colas en los obstáculos. Venga, más barro, agua, contenedores, alambradas, andamios y llegada a meta. Agotado pero contento. Al final, puesto 94
Y si esta carrera es una aventura, no lo es menos asearse luego, ducha en los servicios montados por la organización para hacer el primer filtrado, baño en la playa para quitar lo mayor y otra ducha con agua dulce para el aclarado final. En total una hora de limpieza para estar mas o menos presentable y poder subirme de nuevo al coche.
En resumen, carrera divertida, corta y muy dura. Si alguien está pensando en hacerla el próximo año, aquí van algunos consejos: Malla larga, camiseta manga larga o manguitos, bañador, llevar el calzado bien atado para evitar pérdidas. Seguro que alguna cosa más se me escapa, pero ya digo, hay que ir y probar, por lo menos una vez.

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